domingo, 25 de marzo de 2018

Texto 14.2

Publicado por El Aventurero el Mar 25, 2018 en Prólogo a la carta número catorce. Llamando a las musas.

14.2 “Representaciones simbólico-mágicas de aspectos divinos ligados a la necesidad del momento han sembrado la tierra a lo largo de milenios; y ello sólo es la punta de iceberg, lo mínimo que físicamente se ha conservado, de lo que todos los hombres de todos los pueblos de la Tierra han ido atesorando y lanzando al plano arquetípico de lo colectivo. El arte es pues, uno de los aspectos que definen la consciencia humana, una chispa que prende en la misma llama la razón, la intuición y la iluminación”.



COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Puede deducirse de estas palabras que el arte surge del intento de aproximación del hombre a la comprensión de las cualidades de lo divino, o mejor dicho, de la necesidad ontológica del ser humano de dejar constancia material, pero también intuitiva, simbólica y etérea, de dichos intentos de reconocimiento y comprensión de lo divino, asumiendo en el mismo intento que todas las posibles representaciones, tanto visuales como sonoras o gestuales, son inevitablemente reduccionistas, parciales y limitadas.

La generosidad del ser humano de desear compartir todo encuentro íntimo y personal con lo trascendente, por pequeño y breve que sea, buscando la forma de transmitirlo al resto de sus congéneres, es uno de los rasgos más destacables del hecho artístico, y uno de los atributos más valiosos del género humano. Además, afortunadamente, este intento de transmisión nunca cae en saco roto, pues, como dice el texto, se atesora en el plano arquetípico de lo colectivo, al que toda persona con inquietudes de búsqueda espiritual puede acceder. Así visto, el Arte es una de las más importantes herramientas evolutivas de las que disponemos.