domingo, 11 de febrero de 2018

Texto 13.16

Publicado por El Aventurero el Feb 11, 2018 en Decimotercer Mensaje. La sonrisa del destructor.
13.16 “Una mañana, en los tiempos en que las aguas aún no se habían cargado de las sales de Ceres, en una remota cueva bañada por el mar, Shiva el Destructor enseñaba a Parvati las artes que conducen a leer el libro de todos los ritmos. Un pez surgido de la espuma escuchó encantado la susurrante voz del dios, e inmóvil contempló la clave de los prodigios que unen la magia con las leyes naturales. Mudras, mantras y mandalas y las técnicas de la segunda luz fueron escritas con saliva por Matsyendra sobre el agua. Con las primeras prácticas, el pez metamorfoseó y adoptó formas superiores convirtiéndose en hombre, y a él se debe la transmisión de las artes que abren las tres formas de consciencia sobre las que se asienta el conocimiento.”



COMENTARIO DE EL AVENTURERO
Se dice que este relato narra el origen del yoga, como técnica evolutiva. Pero también nos brinda una alusión simbólica sobre el origen del hombre y las claves de su evolución.
Frente a la combinación entre azar y lucha por la supervivencia, que tanto gusta a la ortodoxia científica, esta narración dibuja un escenario distinto: el pez Matsyendra accede a la fórmula secreta que Shiva, el dios que propicia el cambio, le está enseñando a la diosa Parvati. Con ese conocimiento, y su propio trabajo, el pez emprende un camino de evolución hasta llegar al hombre.
De este texto no se desprende que ese conocimiento fuera robado, aprovechando un descuido de los dioses. Tampoco que fuera regalado. ¿Se dejó al alcance de un pez especialmente buscador de los misterios superiores? ¿Fue un premio, una manera de reconocer, de rendir homenaje a su esfuerzo y compromiso personal con la Aventura? ¿Será esta una regla de oro para la evolución, personal y colectiva, que se ha seguido desde entonces? El esfuerzo y el compromiso con el trabajo personal, ¿no será la parte del trato que depende de nosotros?