domingo, 31 de diciembre de 2017

Texto 13.10

Publicado por El Aventurero el Dic 31, 2017 en Prólogo a la carta número trece. El impulso constante.

13.10 “¿A qué hay que renunciar? El primer paso que se debiera asumir, aceptar el propio estado con su ruido y sus remansos, y aceptar la lejanía de la propia esencia como parte imprescindible del proceso, aceptar que la manera de enfocar la realidad es consecuencia de limitaciones adquiridas que han ido creando un tejido impostor que emborrona la experiencia, es una de las claves para llegar a leer ese estereotipo al que el hombre confunde con su personalidad real. Hay que dejar de ser víctimas en estado de lamentación, culpando a las circunstancias y a las manipulaciones de los otros”.


COMENTARIO DE EL AVENTURERO

En el desasosiego de la propia existencia, el hombre culpa a los demás o a las circunstancias de su malestar, sin entender que el motivo es la lejanía de su propia esencia, lo cual forma parte de la vida. La clave está en asumir el propio estado: entender que somos seres inacabados en proceso de formación. Comprender que recorremos un camino que es necesario o más bien ineludible. Estamos donde nos corresponde realmente y no donde desearíamos estar.

No es fácil asumir la lejanía de la propia esencia desde el estereotipo que forjamos a lo largo de la vida. Desde esta impotencia existencial el hombre trata de entender. Pero le cuesta asumir que, desde la limitación, no se puede alcanzar la experiencia real. Desde la impostura no se puede alcanzar la realidad. Es como el pez que se muerde la cola. Y para romper el círculo necesitamos la fe. La fe es el vehículo que debe propulsar la existencia para poder salir del laberinto. Nos ayuda a continuar en el camino con el objetivo de asumir la responsabilidad de haber nacido, para dejar de ser víctimas en un proceso que nosotros mismos elegimos.