domingo, 12 de marzo de 2017

Texto 12.18

Publicado por El Aventurero el Mar 12, 2017 en Prólogo a la carta número doce. La música de los biorritmos.


12.18 “Hasta los siete años se van consolidando los referentes sensoafectivos, se desarrollan los sentidos, por lo que hay que acercarse al niño con limpieza, firmeza y cariño para congraciarle en su compromiso con la vida”.


COMENTARIO DE EL AVENTURERO

Limpieza, firmeza y cariño.

Limpieza para evitar que los sentidos del niño se desarrollen saturados de confusión: la confusión que surge al tratar de interpretar mensajes en los que la carga emocional y los componentes racionales entren en colisión, se contradigan, estén tergiversados. Claridad y transparencia son sinónimos aquí de sinceridad, y antónimos de hipocresía, disimulo, doblez. Es tan fácil engañar a un niño… Y está la sociedad tan plagada de mensajes hipócritas y tramposos…

Firmeza para, precisamente, conseguir que se fijen sin ambigüedades y con perdurabilidad en su mente las sinapsis neuronales correctas y adecuadas a su estado de formación, aminorando el riesgo de una implantación de contenidos polisémicos cuya complejidad se adelante a su nivel de desarrollo. También en este asunto hay que proteger al niño de la labilidad y el autoengaño que reina en el mundo adulto.

Cariño para facilitar que los referentes sensoafectivos estén adornados por una flexibilidad emocional que favorezca la apertura a nuevos contenidos en el proceso de crecimiento, para evitar la fijación de dichos referentes de modo violento y constreñido, cargados de miedo y, por lo tanto del germen de una obsesividad que cierre el paso a los nuevos y enriquecedores matices que progresivamente deberá ir incorporando. Su enemigo, campeando por todos las áreas del mundo educativo: el autoritarismo.