domingo, 31 de diciembre de 2017

Texto 13.10

Publicado por El Aventurero el Dic 31, 2017 en Prólogo a la carta número trece. El impulso constante.

13.10 “¿A qué hay que renunciar? El primer paso que se debiera asumir, aceptar el propio estado con su ruido y sus remansos, y aceptar la lejanía de la propia esencia como parte imprescindible del proceso, aceptar que la manera de enfocar la realidad es consecuencia de limitaciones adquiridas que han ido creando un tejido impostor que emborrona la experiencia, es una de las claves para llegar a leer ese estereotipo al que el hombre confunde con su personalidad real. Hay que dejar de ser víctimas en estado de lamentación, culpando a las circunstancias y a las manipulaciones de los otros”.


COMENTARIO DE EL AVENTURERO

En el desasosiego de la propia existencia, el hombre culpa a los demás o a las circunstancias de su malestar, sin entender que el motivo es la lejanía de su propia esencia, lo cual forma parte de la vida. La clave está en asumir el propio estado: entender que somos seres inacabados en proceso de formación. Comprender que recorremos un camino que es necesario o más bien ineludible. Estamos donde nos corresponde realmente y no donde desearíamos estar.

No es fácil asumir la lejanía de la propia esencia desde el estereotipo que forjamos a lo largo de la vida. Desde esta impotencia existencial el hombre trata de entender. Pero le cuesta asumir que, desde la limitación, no se puede alcanzar la experiencia real. Desde la impostura no se puede alcanzar la realidad. Es como el pez que se muerde la cola. Y para romper el círculo necesitamos la fe. La fe es el vehículo que debe propulsar la existencia para poder salir del laberinto. Nos ayuda a continuar en el camino con el objetivo de asumir la responsabilidad de haber nacido, para dejar de ser víctimas en un proceso que nosotros mismos elegimos.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Texto 13.4

Publicado por El Aventurero el Nov 19, 2017 en Prólogo a la carta número trece. El impulso constante.

13.4 “Entre los símbolos analógicos más relevantes que se conservan está uno del que bebieron la mayoría de las doctrinas y que se atribuye al viejo pensamiento brahmánico. La representación de la Trimurti ha ido implantándose con variantes en las religiones solares e incluso imprimiendo su sello en las del Libro. Según la Trimurti, el juego de la Naturaleza se lo distribuyen tres dioses, tres atributos en constante dinámica de acción reacción que hacen y deshacen los nudos que forman el milagro de la vida. La primera representación, el impulso creador, corresponde a Brahma, Brahma es el dios que abre el camino del arte, del amor y del trabajo. A su majestuosidad y generosidad se le debe todo el respeto, él conjuga las leyes de la materia para convertirlas en una vida superior, es el dios de los héroes, de los músicos y de los filósofos. La segunda persona de la trinidad Trimurti es Vishnú, el Conservador que se encarga de fijar las experiencias sopladas por Brahma para ir formando la memoria espiritual de la Humanidad, es el símbolo de la prudencia conservadora y el guardador de tesoros, sus altares están llenos de ofrendas de comerciantes, agricultores y propietarios. Hoy podría ser el símbolo favorito de todos los funcionarios. En la tercera representación brahmánica encontramos la clave de la fuerza simbólica que encierran las otras dos. Shiva es el dios de la destrucción, desde este atributo podría pensarse que es el demonio. Pero Shiva permite que Brahma pueda volver a nacer desde la línea del tiempo y que venga con la experiencia que aporta Vishnú.”



COMENTARIO DE EL AVENTURERO

Brahma, Vihsnú, Shiva componen la Trimurti. Distribuyen el juego de la vida, hacen, deshacen nudos, nudos que crean el milagro de la vida. Importa mucho el equilibrio, la no supremacía en la Trimurti.
Brahma debe ser el gran Creador, el Padre, ese ser todo bondad y majestad al que se debe respeto, que nos abre caminos, que nos muestra la grandeza de ser hombres que deben llegar a ser dioses.
Vihsnú conserva y sella la experiencia de Brahma, imprime carácter, nos fija la memoria evolutiva, nos entrega carisma.
Shiva, como viento huracanado, barre y destruye excesos, protuberancias, limpia los canales por los que deberán fluir renovados las creaciones de Brahma, las energías limpias que de él emanan y que Vihsnú sella como nuevas experiencias.
No debería romperse este equilibrio. No debería Brahma solamente ser el más grande, sería un dios solitario, ignoto, inaccesible; ni Vihsnú convertido solamente en conservador con un peligro de rutina, repetición, posesividad materialista; ni Shiva desmesurado como titán destructor lejos de la redención.
En nuestro caminar, en nuestra apuesta para evolucionar, deberemos intentar la búsqueda del equilibrio, ese difícil equilibrio; saber que las Parcas, Moiras, crean el hilo de la vida, lo tejen, lo cortan y ninguna supera a otra. Las tres se conjugan para que demos el paso de rana a príncipe que nos relata Federico García Lorca. Igual ocurre con la pata de oca, el tridente de los pueblos atlánticos.
Todos estos pueblos desde el nacimiento del sol hasta su muerte nos enseñan lo mismo con distinto lenguaje; nos dan las claves para que podamos leer las páginas del libro de nuestra vida, todas ellas, por mucha dificultad que suponga, por mucho que sea el esfuerzo. En nosotros hay un dios que descubrir. Leer las páginas del libro de nuestra vida, tener fe en nuestro destino, cabalgar los radios que van hacia el sol, cruzar el puente que nos acerca del estar al ser, del ego a Io (nuestro yo, nuestra identidad), haber escuchado al maestro, seguir sus indicaciones de pontífice, saber que podemos deshacer pacientemente el nudo de Gordio, ese ocho místico que labra nuestro caduceo, que concluye con dos sierpes entrelazadas que se extienden como alas, todo ello para dar y recibir amor.
Querer y poder, todo esto porque podemos, porque debemos, porque no nos contentamos con un pájaro en mano, queremos cien pájaros volando.

lunes, 30 de octubre de 2017

Orror de herrores

Caminaron en silencio y se encontraron perdidos, entre el sueño y la vigilia, en mitad de un tiempo muerto, frenéticos, ensordecedores arrebatos de destiempo; y todo a contravoz, a luz en cuello.

domingo, 8 de octubre de 2017

Texto 12.42


Publicado por El Aventurero el Oct 8, 2017 en Duodécimo mensaje. La noria de los ángeles.

12.42 “Todas las células, todos los sistemas, cada poliverso humano describe un ritmo subordinado del que es subsidiario, y todos, desde los más diminutos e imperceptibles hasta los más evidentes comandados por la respiración, están sellados en un pacto de alianza para borrar las tinieblas y renovar el mensaje que el hombre parece querer olvidar: contempla tu posibilidad porque el hombre sigue siendo posible.”



COMENTARIO DE EL AVENTURERO

Doce impulsos. Doce Madres que van a cuidar del Yo profundo: Io, la Inteligencia, la Kore… La cuarta Madre la curtirá en el amor, subirá al monte Merú, la enseñará todos los paisajes. Es la quinta rueda, chakra de la voz, donde Kore llegará a ser Señora y compañera de la Madre; es la xiringa del afinador, la lira de Apolo, de Orfeo: el sentido del Ritmo. Ahí confluyen las dos energías, las cabezas de la serpiente del Caduceo, que deberán extenderse como alas buscando y dando la infinitud del Amor, la energía del Amor. Ya en la frontera del tiempo, Orfeo y el dios Pan —Iluminación y Ritmo— se preparan para absorber y hacernos llegar la experiencia del doce. Son las cinco Madres que aportan la conciencia del Yo. Es a ese reino donde deberemos bajar, como lo hizo Fausto a la búsqueda de Helena para desposarla en matrimonio místico. También Nietzsche, que se siente como Dionisos, el dios, que con tijeras de oro vendimiará y podará la vid sagrada, Ariadna, campana de Azur, su alma, su esposa. Y pasado ese Camino Real, en el Tálamo Nupcial, encontrar la unión sagrada, transcender las bodas de sangre para lograr la boda eterna.

Todo en nosotros es ritmo, también iluminación. Son dos los sentidos que iremos vislumbrando al llegar a la frontera del tiempo, a las praderas akásicas. Son dos los dioses que nos enseñan nuestra propia música, nuestra propia luz, en un pacto, una alianza que nos dice que somos posibles, que somos esa pequeña semilla de sésamo llena de fuerza evolutiva, vir-gen, que sólo necesitamos querer decir: ¡¡Ábrete!!, para que todos los tesoros, todas las maravillas escondidas, recónditas, surjan y nos lleven a caballo por el firmamento, al encuentro de nuestra alma, que espera.

sábado, 15 de julio de 2017

Texto 12.36


Publicado por El Aventurero el Jul 16, 2017 en Duodécimo mensaje. La noria de los ángeles.


12.36 “El segundo impulso lo inspira el reconocimiento sensitivo, la relación con el entorno, y su enemigo es la duda que acecha de forma incesante en los parajes primarios de la razón. La duda y su consecuencia el pensamiento binario o racional es la base de la personalidad, y en ella se asientan la mayoría de las virtudes y defectos del personalismo superficial”.





COMENTARIO DE EL AVENTURERO

La duda está pues relacionada con el modo en que procesamos la información que recogen nuestros sentidos de todo lo que nos rodea, nosotros mismos incluidos. Y el modo en que procesamos esta información es dual, racional. Pero cuidado: no es que el pensamiento racional genere de por sí la duda, como a primera vista podría parecer, sino que es al revés. Es decir, la duda primordial, básica, filogenética, acerca de lo que percibimos, es la que hace que hayamos desarrollado de manera tan predominante el pensamiento racional. El texto lo dice bien claro: el pensamiento binario es consecuencia de la duda.

Uno tiene la tentación de encontrar la explicación antropológica a este fenómeno (en el que desde los comienzos de esta humanidad lo emocional —la duda— tuvo predominio sobre el modo de entender el mundo y de relacionarse con en él —el pensamiento—) en el miedo. En la llamada lucha por la supervivencia. En esa mortal necesidad de estar seguros de que lo que hemos percibido —visto, oído, palpado, olfateado, saboreado, sentido— es veraz, es cierto. O… al menos más cierto que su contrario. Que su supuesto, imaginado, temido o indeseado contrario. Ahí está ya inventada la dualidad. Surge de la perentoriedad por contar con la (quimérica) absoluta confianza sensitiva en la interpretación del entorno, de cara a una toma de decisiones con una (quimérica) ausencia de errores. De ahí que el espejo negro de la duda sea el fracaso.

No es difícil colegir cómo una forma de entender el mundo basada en el miedo a equivocarse puede haber prevalecido y, aún más, haberse enseñoreado hasta alcanzar los límites a los que a día de hoy ha llegado, con sus virtudes y sus defectos. Y lo que es más paradójico aún: tan firmemente anclado en nuestra personalidad está el pensamiento binario como «traductor» en nuestra relación con el entorno, que necesitamos el miedo para seguir justificando nuestras más íntimas y colectivas deliberaciones, y lo seguiremos fabricando o imaginando hasta que el mundo entero sea capaz de romper con la idea de que cada uno de nosotros somos todavía y siempre una amenaza para el otro.

jueves, 22 de junio de 2017

¡Brotará a borbotones la bravura

 de bragados brebajes barrigudos! 
¿O brindarán con “bravos” por las bridas de los breves bríos de la bruma bruñida las abigarradas burbujas de la brisa?

domingo, 4 de junio de 2017

Texto 12.30

Publicado por El Aventurero el Jun 4, 2017 en Prólogo a la carta número doce. La música de los biorritmos.

12.30 “Estos ciclos, que casi todas las culturas han seguido, se cumplen en su forma, pero naturalmente no en su esencia ni por supuesto en los resultados. Pero siguen diciendo los magos que el hombre que pasa por el desarrollo, memoria activa, estudio, actitud heroica, responsabilidad familiar, observación, duda, contemplación pacífica, espera de la sabiduría, entrega y actitud futura, puede morir tranquilo aunque no haya logrado conocimiento, iluminación y pureza, porque habrá asumido una parte suficiente de la responsabilidad que originó su nacimiento. La realidad es que todas las etapas se agolpan y se concentran en ciclos mucho más cortos, y las duraciones de cada paso no suelen ser una constante, por eso puede haber gente que en un solo escalón domine toda su vida.”



COMENTARIO DE EL AVENTURERO

Se deduce de este texto que ya es importante pasar por todas estas etapas, aunque sean agolpadas.
Sin embargo, parece que es clave la distancia que pueda existir entre pasarlas en su “forma” y hacerlo en su “esencia”. A fin de cuentas cada uno de los conceptos que se citan admiten lecturas desde muy simples a muy complejas. ¿Cómo saber que has llegado a su esencia?
Incluso viviéndolas en su forma quizás sea necesaria una actitud que implique ser consciente de ello en alguna medida.
Pero, probablemente, si se pretende ir más lejos, profundizando en su significado y en sus connotaciones, se requiera una actitud de trabajo activo. No tanto a nivel intelectual como de atención a los matices que permitan ir desvelando y cayendo en la cuenta progresivamente de aspectos más y más sutiles asociados en cada uno a dichos conceptos.
Pero, para considerar que se ha asumido una parte suficiente de la responsabilidad que originó nuestro nacimiento, cabe suponer que habría que pasar por cada una de esas etapas de un modo especial. ¿Dependerá ese modo solo de ejercer un elevado nivel de autoexigencia o de factores ajenos a nuestra voluntad consciente?
En esta línea, y con más motivo, surgiría la cuestión de si el conocimiento, la iluminación y la pureza se alcanzan mediante ese trabajo de profundización consciente, o requieren un trabajo de otra naturaleza.
En todo caso, parece evidente que la responsabilidad de cada uno es, como decía la parábola, emplear los “talentos” que tiene. Empezando por los que tiene más a mano y le son más visibles. Lo demás, es posible que venga por añadidura.

lunes, 15 de mayo de 2017

Berlingando abrumadores

abracadabras brahmánicos a borbotones brincando de compasivos a cáusticos, verificó con asombro un sombrerero remiso a barruntar veleidades al amor de un cipariso que, abatatar despertares, trasegar alteridades, conminar verbosidades o aciguatar aseidades para exturbar ansiedades, expeler inanidades o concitar acuidades, no le brindaría permiso al ademador de otrora para baremar rumores de brumosos pormenores que agobiados por el peso de berrinches y tormentos perecieron sin contento, ni denuedo, ni asimiento, aislados de algún contexto.

domingo, 23 de abril de 2017

Texto 12.24


Publicado por El Aventurero el Abr 23, 2017 en Prólogo a la carta número doce. La música de los biorritmos.


12.24 “A los cuarenta y dos el hombre se mira al espejo, comienza el periodo de la duda que debe desembocar en el acercamiento a la vida espiritual”.



COMENTARIO DE EL AVENTURERO


Querer pertenecer a una ideología de vida que no es la propia (creo que ninguna ideología es propia de nadie) tiene una contrapartida: en algún momento te tienes que dar cuenta de tu equivocación, te queda algo por descubrir. Y eso siempre es bonito. Queremos mirarnos en espejos constantemente y, de repente, los espejos que proponía la sociedad ya no sirven. Crisis. A los cuarenta y dos años la crisis es obvia, no tanto porque nos hagamos mayores, sino porque ya no queremos mirarnos en espejos que no sean propios. Dudamos. Queremos alcanzarnos en el tiempo, en el cual nos hemos dejado interpretar por ideas que no nos pertenecían. Por eso, la metafísica se hace importante. Hay una necesidad de salir de uno mismo, de acompañar la situación biológica que nos empuja a mirarnos de otra manera. En nuestra sociedad también existe la percepción de que al acabar la juventud, acaba la valía, pero puede que, contradictoriamente, sea su comienzo, al menos con otra conciencia de ella. Por eso los cuarenta y dos años son tan importantes, porque las cosas que no hemos hecho existen, están presentes como viejos astros navegando en un mar de angustias. No las realizamos en su momento precisamente porque estábamos especulando. Dejar de especular y vivir, aunque nos digan que la vida ya se nos está pasando. Contradicción y duda. Podemos elegir entre no negar la vida o seguir enquistados dentro de la inocencia y la culpabilidad de toda una vida en muchos sentidos mal-gastada. Alcanzaros en el tiempo. No cernirnos sobre nuestros recuerdos como hienas que especulan sobre algo ya muerto. La memoria es poderosa, pero la memoria del espejo donde sí queremos mirarnos lo es todavía más. Por eso Bergamín dijo: “La vejez es una máscara y si te la quitas, descubres el rostro infantil de tu alma.”

domingo, 12 de marzo de 2017

Texto 12.18

Publicado por El Aventurero el Mar 12, 2017 en Prólogo a la carta número doce. La música de los biorritmos.


12.18 “Hasta los siete años se van consolidando los referentes sensoafectivos, se desarrollan los sentidos, por lo que hay que acercarse al niño con limpieza, firmeza y cariño para congraciarle en su compromiso con la vida”.


COMENTARIO DE EL AVENTURERO

Limpieza, firmeza y cariño.

Limpieza para evitar que los sentidos del niño se desarrollen saturados de confusión: la confusión que surge al tratar de interpretar mensajes en los que la carga emocional y los componentes racionales entren en colisión, se contradigan, estén tergiversados. Claridad y transparencia son sinónimos aquí de sinceridad, y antónimos de hipocresía, disimulo, doblez. Es tan fácil engañar a un niño… Y está la sociedad tan plagada de mensajes hipócritas y tramposos…

Firmeza para, precisamente, conseguir que se fijen sin ambigüedades y con perdurabilidad en su mente las sinapsis neuronales correctas y adecuadas a su estado de formación, aminorando el riesgo de una implantación de contenidos polisémicos cuya complejidad se adelante a su nivel de desarrollo. También en este asunto hay que proteger al niño de la labilidad y el autoengaño que reina en el mundo adulto.

Cariño para facilitar que los referentes sensoafectivos estén adornados por una flexibilidad emocional que favorezca la apertura a nuevos contenidos en el proceso de crecimiento, para evitar la fijación de dichos referentes de modo violento y constreñido, cargados de miedo y, por lo tanto del germen de una obsesividad que cierre el paso a los nuevos y enriquecedores matices que progresivamente deberá ir incorporando. Su enemigo, campeando por todos las áreas del mundo educativo: el autoritarismo.

sábado, 28 de enero de 2017

Texto 12.12

Publicado por El Aventurero el Ene 28, 2017 en Prólogo a la carta número doce. La música de los biorritmos.

12.12 “Cada persona tiene sus afinidades con cada estación y con cada fase, y hasta se podría llegar a valorar cómo afecta la suplantación del estado natural que ha implantado el confort tecnológico en la desorientación y el biorritmo de las gentes. Cómo afecta ingerir cualquier tipo de alimentos fuera de los ciclos telúricos de recolección, qué dificultades añadidas existen en la asimilación energética durante tiempos anacrónicos y cuántos tóxicos se están acumulando por ausencia irresponsable de sincronía con los ritmos cósmicos y telúricos, y cuánto se están desorientando los sentidos por disociarlos lumínica, táctil, auditiva, olorífica y papilarmente de los ritmos de la Naturaleza.”