viernes, 25 de noviembre de 2016

De cuando ya no te acuerdes




De cuando ya no te acuerdes serán los tiempos perdidos encontrados por sorpresa o por su prima la cita concertada en un segundo por un tercero que habita en el cuarto mandamiento de la temporada quinta del sexto milenio siempre que no te pases de largo y aparezcas en el séptimo cielo el que dicen es el más alto de todos donde la novena puerta se abrirá si el diez consigues.

¿Y dónde se queda el ocho?

¿El ocho?

El ocho no entra en la cuenta por soberbio y vanidoso.

¿Y el uno?

Por ser el que iba en cabeza habrá llegado a la cima.

¿Y el cero?

Todo lo que sé decirte es que de ese no sé Nada aparte de que se cuenta que lo inventaron los mayas.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Texto 11.23 (Último del undécimo mensaje)










Publicado por El Aventurero el Nov 6, 2016 en Undécimo mensaje. Las cárceles de la razón.

11.23 “Todas las cosas, todos los momentos, son banales e ilusorios, su importancia radica en cómo son capaces de impulsar la vida hacia las siete armonías que conducen a la pureza. Los chamanes mexicanos decían que el hombre ha de vivir sin importancia personal, y al no ser aún dueño de su cuerpo ni de su corazón ni de sus actos ni de su inteligencia, ha de actuar con prudencia y ello le dará la alegría de ir acercándose a su verdadero poder. De la imagen provisional a la realidad que contempla el infinito”.
                  11_23


COMENTARIO DE EL AVENTURERO

Si hemos tenido el valor de asumir nuestro estado para transformarlo; si no somos sabios y la “no acción” que aconseja el Tao es una meta lejana pero deseable; si nos sabemos impostores y que nuestros deseos son hipnóticos; si sabemos también que las cosas, los momentos, son ilusorios y banales, pero que hay en nosotros una posibilidad de impulso y tenemos la voluntad de que nuestra vida transcienda y transforme su provisionalidad, entonces estamos en el camino. Un camino hacia “las siete armonías que conducen a la pureza”.


Y son siete. Como los siete Kirios que desde todos los tiempos son portadores de la luz.


Nuestro estado no alcanza a vislumbrar qué posibilidades tenemos más allá de lo banal y lo ilusorio. Intuimos que esto no puede ser la meta última, el anclaje definitivo; que el mundo de los estereotipos va abriéndose hacia el arcano; que el encuentro con los demás va a renunciar a la complicidad para alcanzar la búsqueda y la evolución. Llegar a la anarquía desde el punto inicial en que nos encontramos, rodeados de interrogantes, sin asideros. Un impulso, un pequeño grano de mostaza se abre camino gracias a la Voluntad.


Los magos, los chamanes aconsejan que actuemos con prudencia para acercarnos a nuestro verdadero poder. Iremos dejando la provisionalidad pero deberemos seguir sintiéndonos pobres, sin importancia, sin ser dueños de nada para desde ahí poder contemplar el Infinito. Lo que es de justicia.


Y así, derrumbando esas cárceles que aprisionan nuestro ego, teniendo valor para abatir miedos, responsabilidad para enfrentarnos a la impostura, a la omisión, seguiremos. Con trabajo. Pero seguiremos.




                                                                      Religiosidad. Toro