domingo, 29 de diciembre de 2013

Texto 6.19


Publicado por El Aventurero el dic 29, 2013 en Prólogo a la carta número seis. Otros sueños

6.19 “Cuando la sangre se carga de dudas y las olas del pulso transportan pereza, o en las cuevas de los pulmones se descubren deseos, hay que buscar la renuncia al yo impostor e intentar modificar los ritmos, porque la duda se está alimentando de los arquetipos, de los mandamientos rectificados por la multitud y de las telas que tejen las arañas disfrazadas de profesores profesionales que enseñan a vivir”.

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domingo, 1 de diciembre de 2013

Texto 6.15

Publicado por El Aventurero el dic 1, 2013 en Prólogo a la carta número seis. Otros sueños

6.15 “Los druidas decían que cada vez que un hombre descifra una ley, la graba en sus pulmones y su garganta, y desde ese momento formará parte del patrimonio de todos los que van a nacer; se forma así una cadena infinita de gentes cada vez más capaces de desarrollar felicidad. Por el contrario, los alquimistas afirmaban que todas las leyes están ya escritas en todas las moléculas, y la única dificultad parece consistir en aprender el idioma para descifrarlas. Puede que ambos sistemas parezcan contradictorios. El uno está propugnando el evolucionismo darwiniano matizado desde el impulso individualista, mientras los buscadores de la piedra filosofal parecen afirmar, en contra de muchas ortodoxias filosóficas, que todo está definido e impreso desde el final, y desde una tendencia en cierta forma cercana al creacionismo retratan al hombre como ignorante portador de todas las leyes desde siempre, siendo su incapacidad para leerlas consecuencia de sus desviaciones, y asimismo, siendo la vida el medio para despertar hacia su lectura”.

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domingo, 20 de octubre de 2013

Texto 6.9


Publicado por El Aventurero el oct 20, 2013 en Prólogo a la carta número seis. Otros sueños

6.9 “Circulando por una infraestructura de kilómetros, puede que no sólo conduzca oxígeno y combustible a los rincones más ocultos, sino que además canalice elementos sutiles hasta ahora indescifrables, informaciones exógenas y etéreas que influyan en los procesos metabólicos que construyen la consciencia. “
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domingo, 8 de septiembre de 2013

Texto 6.3

Publicado por El Aventurero el sep 8, 2013 en Prólogo a la carta número seis. Otros sueños

6.3 “En cada esquina de la consciencia de cada hombre aparece el luto del miedo al cambio, y el terror paraliza patéticamente la excitación eléctrica de las neuronas, porque se ha olvidado que subiendo los siete escalones más allá de los sueños del vuelo, entre el prana y el cosmos está el desván donde viven los tiempos perdidos de todos los perdedores de tiempos. Allí, alumbrados por la luz de Sirio, hay tiempos de siestas de agosto, redondos como gordos cansados, hay tiempos nerviosos, febriles e inquietos y amarillos, hay tiempos amables y encantadores que se crearon sin querer, y todos preguntan constantemente qué hora es y por dónde se va a la vida y cuánto falta hasta que pase la muerte y quién me dejó aquí perdido en la jaula de los ruidos. Y nadie les contó que eran un invento, una argucia de la inteligencia, una consecuencia del ritmo en alianza con la voluntad, y que sólo están perdidos porque se escaparon de algún cerebro engañado por un reloj”.





domingo, 25 de agosto de 2013

25/8/2013 14:55

Sí,  después de no sé cuánto tiempo sin ir los saqué a primeros de mes.  Como son tres volúmenes interpreté tres guerras carlistas pero no, buscando en Internet creo entender que el asunto es la segunda. Me ha sorprendido un poco porque no me imaginaba a Valle-Inclán carlista. Aunque también me da la sensación, en el tercero, Girifaltes de antaño, sobre todo, de que  ya no está tan convencido.  
Ese personaje  (¿o es persona real?, el cura Santa Cruz, que parece que sí), según habla de él, sin denostarlo lo pinta (o yo lo percibo) como un auténtico fanático. No sé si es lo que pretendía, pero son rasgos que tienen más fuerza que una afirmación rotunda. Decir tal persona es…  (lo que sea, para bien o para mal) y aplicar un calificativo siempre resulta pobre, cabe ponerlo en duda y pensar “bueno, esa es tu opinión”, pero cuando te muestran un retrato de sus pensamientos…
 Me gusta, y creo que se da poco en la literatura, el tono e imágenes poéticas contrastando con escenas crueles.
No se te ocurra por favor empezarlos porque los tengo que devolver el día cuatro y no te daría tiempo; me obligas a llevar cuenta de qué tengo que volver a sacar y termino perdiéndola.
Hoy está muy en silencio, cosa rara, y si le diriges la palabra sólo emite monosílabos.
Te dije que ya no los necesito, que bajo a la calle.  Y me parece mezquino  eso de echárselos al bolsillo; o se toma o se deja, pero eso de…  Aunque hay gente que los colecciona o argumenta que son para el caballo ¿Y tenemos nosotros un caballo?
 No vuelvas a hacerlo, por favor.
No enchufes la nevera que es adrede. Descongelando. 

martes, 20 de agosto de 2013

21/8/2013 18:00

No te lo vas a creer pero ha averiguado cómo se hace para que esos archivos se puedan ver sin que haya que descargarlos, después de que he estado todo el día intentando hacerlo. Y le había dicho porque eran cerca de las once y media que se marchara a dormir - porque hoy, demorándose, demorándose, aquí que se ha quedado -, pero como va a su aire pues ni caso, ¿pero qué haces con una persona así? 
De manera que pensé que estaba mirando la radio, la tele quiero decir, que como a mí no me tira mucho no pienso en ella, y de repente me viene y "mira, ya lo tienes".
           - Ya tengo, ¿qué? - le digo.
           - Ven, ven - contesta.
Y me lleva al despacho y me enseña, en la pantalla del ordenador, un papel  documento con un renglón muy largo con aspecto de enlace.
           - ¿Y eso? - le pregunto.
           - Tú, pégalo.
Me quedé, te figurarás, talmente de una pieza. Pero lo más gracioso es que no he conseguido que suelte prenda de cómo lo ha hecho.
Claro que, tampoco es tan de extrañar, como sólo piensa en sus runrunes y sus neuronas ya se los saben de memoria las tiene descansadas para dedicarse a algo práctico.
Así que no me preguntes cómo, pero aquí están los resultado:
¡¡¡¡¡Diversigrama grande!!!!!
Y, el otro, el que está un poquito más abajo
Y fíjate que horas, de allí. Así que hoy también yo me quedo, que me da una pereza enorme salir ahora.
¿Que no estaba la llave?
Pues, perdona que te diga que eso nada más pudo ser que te confundieras de piso, o de puerta o de algo, porque no creo que pensaras que tenías que venir hasta aquí, y como comprenderás yo no estaba pensando en cruzar no sé cuántos Atlánticos por total una llave.
Búscala bien cuando sea de día. 
Mil euros, según dice, o el equivalente en su moneda, imagina, para que lo mandase reparar él mismo.
No te dejes, por favor, las luces encendidas.

lunes, 19 de agosto de 2013

Cuernos de abundantes abulias

Cuernos de abundantes abulias que se vierten a boca de mil jarros sobre hueras cabezas de chorlitos que se dejan, impávidos, inhóspitos, ajenos a mirar su mundo por su propia cuenta, engañar por aquellos que se empeñan en que riqueza y bienestar y buen vivir es la pereza que coarta y que invalida y que cercena el impasible impulso que se aliena en los obtusos ángulos de mentes de tantos necios como indolentes se condenan al gobierno de los que sólo cuentan con su propia ambición para ganar la apuesta; verterán, el día en que la tortilla dé la vuelta, todo un clamor de exordios y de arengas sobre la faz, atónica o perpleja, del que vera sucumbir el craso error de la indolencia. 

domingo, 18 de agosto de 2013

18/8/2013 13:58

Pues por nada especial, sólo porque se  acostumbra a buscar siempre en los mismos sitios y, como los niños chicos, “mamá, no lo encuentro”; que no es que yo pretenda — acuérdate qué le pasó con la grapadora — que tenga que andar desenfundando los cojines cada vez que quiere seguirme la pista, pero aprender (que para eso nunca es tarde) que nada se consigue en la vida sin esfuerzo, pues no está mal.
Además, quiero que se demore en encontrarme para posponer en la medida de lo posible que me diga, pues lo que te dije, que nunca escribiría que.
¿Pero me estoy yo lucrando o beneficiando de alguna manera?
No creo, así las cosas, que se me pueda echar en cara nada.
Que lo digo también por ti, que no quiero por favor notitas ni junto al rododendro ni en el cajón — no de los cubiertos, que como lo vacié nunca lo abro — de los apechusques de limpiar el calzado que no pienso abrir hasta el invierno. Y como las fotos que tenía en mente las he hecho pues en el del chifonier no creo, tampoco.
Pues en el Séptimo en Diego de León, que es muy agradable (vegetariano, en teoría, pero he pedido el menú  degustación y me han puesto de tercero carne), pero para regresar, con la calorina de las cuatro y pico… Y eso que llevaba la sombrilla.
Ayer vi a Jerry. Pero tú no sabes quién es Jerry. Está muy grande y yo creo que me conoce.


Y, bueno, este era el último apunte — sin título, que así estaba — de los encontrados en la carpeta amarilla, así que (considerando que me complacerás no afeando mi conducta por no tener palabra) imagino que pasará otra temporada sin cruce de recados, aunque si se te ocurre algo urgente debajo del zapatito de hierro — ese que está siempre en la primera bala de la estantería — es un buen sitio. Y si no me envías un mensaje perdido diciendo donde.

La diferencia horaria aquí es muy grande.


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lunes, 17 de junio de 2013

Texto 5.19

Publicado por El Aventurero el jun 16, 2013 en Quinto Mensaje. En el aliento de Cronos

5.19 “Cuando a la vida se le otorga un valor absoluto y se la convierte en un fin en sí mismo, los sentimientos de ahogo y angustia dominan la consciencia, se desactivan las funciones más elementales. Crispación y fracaso paralizan y desatan la crisis que puede anunciar otro punto de partida. Cada hombre pasa miles de veces durante el tiempo de vigilia por desesperación, duda, resignación y resurrección, es algo consustancial al objetivo de vivir, al movimiento de las proteínas, al giro de la Tierra y al mito del tiempo. Si algo o alguien secuestrara la posibilidad de un solo pecado, habría paralizado el crecimiento vectorial de todas las virtudes, habría roto el inmenso trabajo que ha construido la red que alimenta todos los alientos. Pero los ángeles negros, los guardianes de los ritmos del sueño, saben que esa frontera está aun lejana a las facultades de la razón humana, y cuando se acerque no será necesario cruzarla”. 


Afrodita

17 junio, 2013

Vivir instalados en la eterna juventud y en la eterna belleza; y, si nunca se tuvieron… Bueno, rectifico, que juventud todos los ya no jóvenes la tuvieron (tuvimos, lo digo por mí), pero, la belleza, la belleza que quizás nunca se tuvo, pues, se compra…

La belleza se compra y la juventud se estira.

A base de tirones a la piel la juventud, literalmente, se estira. Se fantasea alargarla a base de ingredientes añadidos, “complementos” que dicen las modas. Se pretende conservarla amarrada a través del vestir, del maquillaje, de los productos que prometen maravillas, del comportarse, del declararse o manifestarse portador de “un espíritu joven” que, al remate, sólo logra evidenciarse como infantil y bastante grotesco.

Y en ese desvivirse por la juventud y la belleza los cuerpos y las almas devienen en una especie de pastiche en el que, no ya al ocasional observador sino al propio “usuario”, cuesta encontrar y reconocer algo… No se me ocurre qué algo. Sólo “algo”, a secas.

Otro tema, también chusco, es la salud.

De acuerdo que conviene cuidarla, pero dentro de un orden.

Si en los jóvenes ya resulta patético el empeño por no dejar de serlo no lo resulta menos el de los viejos por mantener a la muerte a raya; no importa para qué, pero a distancia. Los viejos — no diré todos, claro, pero sí una caterva — viven exclusivamente para prolongar su estancia en este mundo con la única finalidad de prolongarla y, para eso, se someten gustosos a la esclavitud de no hacer otra cosa que permanecer atentos a que sus cuerpos funcionen puntualmente.

Se levantan por la mañana ya pendientes de sus medicamentos y de sus citas con sus médicos; y entre toma y toma y cita y cita se dedican a esperar a la toma y a la cita siguiente.

Y así pasan los días. ¿Y para qué?

Casi nadie lo sabe. Y a casi nadie importa.

Se me ocurre un chiste en el que uno pregunta “¿qué es peor, la ignorancia o la indiferencia?”. El otro le contesta “ni lo sé ni me importa”.

viernes, 24 de mayo de 2013

De qué


¿De qué dijeron que fuera, fuera de lo que perdimos, de lo que fuese aquel algo que pensaron tuyo y mío no sería nunca tan fuerte, tan sólido, ni tan fino, como para poder nunca arrasar con qué vivimos cuando fuese lo que fuera lo que unió nuestros destinos no fue lo bastante sólido, ni tan fuerte, ni tan fino, como para no quebrarse y romperse en mil añicos?

¿De qué dijeron que fuese, fuera de lo que perdimos, de lo que fuera aquel algo que ni tú ni yo vivimos pero imaginaron ellos que sí que habíamos vivido estaba siendo tan fuerte, y tan sólido, y tan fino, que no iba a poder cortarlo filo de ningún cuchillo ni asestarle golpe alguno los envites del destino?

¿De qué dijeron que fuera de lo que fuese qué fuimos no habría de olvidarse nunca que lo que siempre tuvimos fue no tener nunca miedo a qué pudiera ser digno de ser tenido por fuerte, o por sólido, o tan fino, como para que pudiese ni quebrar ni hacer añicos lo que siempre estuvo al margen, fuera de lo que perdimos?

¿De qué dijeron, ni cuándo, para qué y con qué motivo, que fuera de lo que fuese lo que alguna vez seríamos no habíamos sido más cosa que mereciera ser dicho tanto como se dijera que si tú y que yo y que fuimos ya de fuego ya de aire ya de metal o del limo en que se forjan los cuerpos que luego labran destinos que nos llevarían tan lejos, fuera de lo que perdimos, que ya no encontraría nadie ni tus rastros ni los míos?

¿De qué, ni cómo, ni cuando, tenían derecho a decirlo no estando sabiendo nadie ni qué somos ni qué fuimos?

miércoles, 22 de mayo de 2013

En texto 5.15


Alicia

22 mayo, 2013


Bastante terrible el mundo de los pensamientos, la naturalidad con que sin saber cómo evitarlo los acoge el sentir por perversos que sean, y el peso con que influyen en el ánimo de quien ha de sobrellevarlos, con todos sus colores y todos sus matices que, tantas veces, se es consciente de que son una especie de enemigo contra el que no se sabe cómo luchar ni con qué armas.


Cualquier otro tipo de afección, un dolor por muy grande que sea pero localizado, en alguna parte del cuerpo, puede uno forjarse la ilusión de que como está ahí puede accederse a él, indicar en qué punto se encuentra exactamente y cómo es, y pormenorizar en qué consiste y compararlo con otros dolores ya padecidos por el sujeto que lo vive o por el interlocutor que tiene enfrente.


Un enemigo externo, un ser real, de carne y hueso, puedes decir “ese es” y explicarte y explicar por qué lo temes. Y puedes intentar buscar quien te argumente los motivos por los que ese “alguien” de ahí fuera no tiene ningún poder para dañarte, y, si los tuviese, uno también y desde su propia realidad, o tangibilidad, podría echar mano de mecanismos que contrarrestasen aquel mal…


Pero, los pensamientos, ¿qué se puede contra los propios pensamientos? ¿Cómo encontrar, desde el bloqueo que todo pensamiento negativo provoca, el pensamiento positivo que pueda actuar de contrapeso?


También existen, como es lógico, los pensamientos positivos; tan autónomos y tan ingobernables como los otros. Pero estos, los positivos, o bien es que son ellos más esquivos o es que cuando se hacen un hueco pasan más inadvertidos tal vez porque al no representar un “tapón” no duelen. Y del no dolor no suelen echarse cuentas, y basta con vivirlos sin cuantificarlos ni medir cuanto duran.


O quizás tienen que ver con los tiempos, con las circunstancias del entorno en que se vive. Y se tiene la sensación de vivir un mundo tan revuelto, tan plagado de amenazas por todas partes y de tan variopintas índoles, que eso genera de alguna manera un sentir torvo que se alimenta a sí mismo.


¿Podremos, entre todos los que vivimos, sacar adelante un mundo en el que se respira tanta inquietud?

domingo, 12 de mayo de 2013

Texto 5.14


Publicado por El Aventurero el may 12, 2013 en Prólogo a la carta número cinco. Pausas Imposibles

5.14 “En la cabeza de cualquier inocente de nuestro tiempo resonará esta cascada de preguntas, reclamando el espacio de una vida responsable. El cuerpo entero se estremecerá ante miles de posibilidades sin estrenar, y cualquier hombre que viva la crisis se sentirá grueso por dentro, como ocupado por una densidad enferma, y el mito de siempre se está bien donde no estoy yo empezará a sentirse por dentro como si algo te hubiese obligado a actuar de impostor de ti mismo. Pero parece que ya empiezan a decir los biólogos que todas las posibilidades que encierra el arca del genoma están disponibles, y todos los territorios inexplorados que rodean la frontera de la ignorancia están abiertos a dar la bienvenida a todo aventurero que sienta que nacer y vivir no es un acto rutinario de naturaleza casual y confusa”.

martes, 9 de abril de 2013

En comentarios al artículo de Raul Pérez Ponce titulado Monarquía y parlamentaria son términos contradictorios


Alicia Bermúdez 9 abril, 2013 at 11:11 #
En los últimos días trascienden noticias, que no es que no estuvieran trascendiendo ya y que fueran menos escandalosas, que rayan en lo verdaderamente alarmante. Me refiero a la monarquía que nos aqueja, por eso he buscado exactamente este artículo.
Sorprende, o creo que sorprende, aunque quizás en esta gran farsa que vivimos lo que sucede es que el conservar un mínimo de capacidad de sorpresa es sorprendente, que medios de comunicación muy críticos y pretendidamente objetivos con tantos aspectos de la actualidad (política, o económica, o social) sean tan… vamos a dejarlo en “mesurados” o “prudentes” o “corteses” — que me parecen eufemismos muy suavecitos — a la hora de tratar el proceder y los comportamientos de la familia real.
¿Cómo es posible que en el tema de Urdangarín se pretenda mantener el tipo o la desfachatez de sostener que “Su Majestad” está al margen de todo el asunto, porque de “Su Majestad” no se puede albergar la menor sospecha ni dudar de su “rectitud”, ni de su buen hacer, ni de su lealtad para con su país y para con sus ciudadanos?
Pero hasta los opinantes más ácidos y agresivos pasan de puntillas sobre el tema y miden cuidadosa (o temerosa)-mente sus palabras.
¿Por qué? ¿Por qué hay que ser tan servilmente hipócritas en un país del que, pese a todos sus males, se dice que es una democracia y que los ciudadanos somos libres, y que hay libertad de expresión?
Ayer mismo, hablando por teléfono con un amigo, expresé mi opinión de que el rey es un sinvergüenza (la verdad es que lo dije exactamente así). Bueno, pues mi amigo me reprendió porque, me dijo, esas cosas no se deben decir por teléfono.
Me quedé de una pieza. De verdad. Que una persona totalmente gris y anónima no pueda decir algo que, a fin de cuentas, tan sólo es dar coces al aguijón y, ¿Qué daño puedo estar haciendo, desde mi insignificancia, a nada ni a nadie?
El calificativo que apliqué (quizás en exceso rotundo, sí) venía al caso y al hilo de haber escuchado en la radio “Iñaki Urdangarín ha comunicado al rey que…”, bueno, eso de que se va a Qatar.
¿Cómo que Urdangarín ha comunicado al rey? ¿No está en todas las mentes que el rey ha echado mano de sus influencias y contactos para ponerlo a salvo (aunque con ser de “la familia” (Real) a salvo ya iba a estarlo) y en un país con el que, mire usted que casualidad, no tenemos tratado de extradición?
Bueno, pues no se dice.
Eligen para abogado de la infanta a un independentista catalán. Los mismos independentistas (bueno, creo que Miquel Roca ya no está en la política, pero de esa cuerda sí que es) que hace cuatro días taparon con un trapo (en no sé qué acto público) el retrato del propio padre de la propia infanta. Pero se hace abstracción de ese detalle y nos quedamos con que es que es un buen abogado.
¿No hay en España buenos abogados que no sean independentistas?
Luego está el asunto del heredero al que muchos vuelven los ojos argumentándose, no sé con qué ni cuánta convicción que “pero el príncipe es otra cosa”.
Y ahora salta el escándalo del libro del primo en el que, muy leal también él a su principesca prima y al papel que con méritos (o sin ellos) se supone que le corresponde en esta mascarada en que vivimos, destapa el secreto tan bien guardado de que un año antes de convertirse en princesa de Asturias se hizo practicar un aborto.
¿No debería alguien que está pretendiendo ser rey mirar con lupa con quién está contrayendo matrimonio?
Así que, entre unas cosas y otras. Vuelvo a preguntarme si de verdad tenemos algún tipo de libertades, en general, y de opinión y de elección y de expresión, en particular. Y si estamos menos sometidos y amordazados de lo que lo estaban los siervos en la época medieval aunque, eso sí, ahora tenemos un acceso a la información tan sesgado y tan amputado que es casi tan miserable como el no tenerlo.

domingo, 7 de abril de 2013

Texto 5.09


Publicado por El Aventurero el abr 7, 2013 en Prólogo a la carta número cinco. Pausas Imposibles

5.9 “A lo largo de la Historia conocida se perciben dos actitudes; la una sería partidaria de la secuencia infinita del tiempo a través de la suplantación permanente de la herencia, y la otra encarna la evolución, buscando traspasar la frontera de la farsa para entrar en el quicio de la realidad”.

domingo, 31 de marzo de 2013

En comentarios al texto 5.8


El tiempo, ese concepto que avanza despacio arrastrando en su caminar su propio andar pesado, cargado de cadenas, cuando lo que acontece se nos antoja ingrato; y tan ligero y silencioso, tan apenas leve soplo efímero en el que siquiera se repara, precisamente, cuando no lo pensamos.
¿Tienen algo en común, están emparentados ese tipo gordo y grosero que tanto se hace notar con sus múltiples ruidos y aquel otro liviano que parece empecinarse en pasar inadvertido?
Pero les damos a los dos el mismo nombre e incluso creemos que les damos a los dos el mismo trato.
Pero, no.
Al gordo y grosero lo valoramos, lo buscamos en las manecillas y en el tic-tac de los relojes, lo tememos a veces y otras muchas tratamos de atraparlo.
Al otro, al liviano, lo ignoramos y lo dejamos con absoluta indiferencia pasar de largo ocupados, como estamos (cuando lo estamos), en tan sólo disfrutar, aun sin tomar consciencia de ello, de que el gordo ni importa ni es en realidad nada, o nada al menos que tenga un peso específico en nuestra verdadera realidad que (en Realidad) le es tan ajena.
¿Será que nuestra verdadera realidad es que somos, cada uno, una partícula que, como comenta el aventurero, mientras no es observada está simultáneamente en todas las posiciones y tiene todas las velocidades?
¿Por qué entonces nos instalamos en nuestras posiciones y nos aferramos a nuestra lentitud en liberarnos de las cadenas que nos solemos colocar nosotros mismos con tanta destreza y tan prodigiosa celeridad?
¿Cuál es el verdadero; el bebé gordo que entre todos hemos parido y al que alimentamos y del que nos ocupamos, porque es “el nuestro” y nos pertenece, o el desconocido y no mensurable que nos ha parido y al que pertenecemos?
¿O es que ninguno de los dos existe y los hemos inventado?
¿Para que el uno nos sirva de lastre que al soltar nos catapulte a una Eternidad en la que tampoco hay un lugar para el otro?

domingo, 3 de marzo de 2013

Texto 5.4

Publicado por El Aventurero el mar 3, 2013 en Prólogo a la carta número cinco. Pausas Imposibles

5.4 “Entonces se podrá entrar en el secreto de que no estimula el gen a la proteína como un pájaro que despliega sus plumas de colores, y que tampoco adopta la proteína movimientos ondulantes o formas insinuantes para inducir o seducir al gen”.

domingo, 27 de enero de 2013

Texto 4.26


Publicado por El Aventurero el ene 27, 2013 en Cuarto Mensaje. La derrota de los Asuras |

4.26 “Algunos estudios genéticos relacionan placer y sufrimiento como sensaciones originadas por el mismo gen. Parece que la liberación de una retención de energía produce placer, como se demuestra en el acto sexual y en otras actividades fisiológicas, pero en el sentido opuesto al placer estaría relacionado con una convicción previa, moral o religiosa, que explica los cilicios y otros instrumentos de tortura a los que se sometían gustosos los integrantes de congregaciones y credos. Late la idea psíquica de que el sufrimiento es un fenómeno redentor que libera el peso de la culpa. Pecado y penitencia siguen deteniendo al hombre y alejándole de su responsabilidad última. Si no estuviera el miedo instalado en el sufrimiento de la conducta, sufrir sería imposible porque el entendimiento ensancharía la consciencia borrando las cicatrices que esperan el dolor”.

sábado, 5 de enero de 2013

Dijiste que me querías


Dijiste que me querías
Decir cuánto me quisiste
Decir desde hacía ya mucho
Cuánto llevabas callando
Cuánto ya no me querías.

Te dije que no hacía falta
Que también yo te quería
Decir desde hacía ya cuánto
También yo estaba queriéndote
Decir cuánto lo sabía.