sábado, 17 de noviembre de 2012

Tres por cuatro


Tres por cuatro doce lunas veinticuatro medias noches cuarenta y ocho las horas de dos días y los primores como guardan en sus manos pequeñitas los relojes que marcan midiendo el tiempo desvelado del insomne que despertará sabiendo que mientras la vida ronde la muerte tendrá perdida la partida en que el redoble de tambores que se alejan dejando en el horizonte el batir de alas truncadas y arrancadas de sus goznes las bisagras que dan juego con ventaja y sin mandoble a los goces de maltrechos malhadados estertores que se escapan cual malquistos despreciables malhechores que no hicieron otra cosa que mal echar por la borda qué hubo de bueno algún día en los idiotas que adoran a dioses que sólo quieren que nada les haga sombra que oscurezca las virtudes de un hacer que no les honra más allá de la espesura que se expande y que desborda los límites de las lindes de lindezas con que exornan la exhortación a dar pábulo por fuerza y en mala hora a qué dijeron las voces de los proscritos que ahogan en silencio las verdades que a sus gargantas afloran sentenciadas a ser muertas si osan salir de las bocas.

Flor